T R A J Í N

Para la mujer llegará un tiempo

 Para la mujer llegará un tiempo

POR MARÍA TORRES.

Un feliz tiempo en que obtendrá el mismo pago que el hombre recibe por una actividad igual. En el trabajo laborará en un ambiente de respeto, sin que ningún hombre la acose ni la intimide para que tenga sexo con él. En la calle caminará sin temor a ser ofendida con frases humillantes; no tendrá miedo a ser violada, aunque vista un atuendo con falda corta o escote pronunciado o regrese por la noche a su casa o vaya a cualquier parte. Vestirá como quiera, como convenga a sus propósitos, no como le diga un hombre que tienen que hacerlo. En su hogar, su esposo reconocerá el trabajo que realiza fuera y dentro de casa, y colaborará con ella tanto en las tareas domésticas como en el cuidado de los hijos. Esa mujer no tendrá miedo a ser secuestrada para ser vendida como juguete sexual en un prostíbulo o como esclava de algún poderoso. No será un simple adorno, un producto que se puede comprar, un superfluo objeto sensual que inspire el deseo como cosa disponible para los hombres, para su servicio. No será asesinada por su novio, por su amigo, por su esposo o por su jefe, porque alzó la voz, porque se negó a tener sexo, por tener una opinión distinta o una voz propia, o por no querer lavar los trastes, la ropa, cocinar y cuidar a los niños. No será manoseada en el transporte público, en una aglomeración, o en un lugar solitario, o “sin querer” por un compañero de trabajo o por su jefe. Podrá ejercer su sexualidad libremente, sin temor, sin abusos, sin prejuicios, cuando quiera. No será convertida en victimaria cuando es víctima. Estará entre las tantas mujeres que, como los hombres, en proporciones similares, ocupará un puesto ejecutivo en una empresa, tendrá un cargo de elección popular, o un rol directivo en la administración pública, sin ser simple marioneta de un hombre. Será una mujer que podrá regular el aire acondicionado en las oficinas de tal forma que no sienta frío mientras los hombres estén a gusto con el termostato en los 15 grados centígrados. Será madre por común acuerdo con su pareja o porque lo desea, no porque se descuidó al tener sexo, porque la violaron o porque debe tener un hijo, pues alguien dijo que su mayor papel en la sociedad es la de ser madre. No escuchará un lenguaje que la excluye o que la ofenda, porque éste será más equitativo, neutro, no agresivo con ella. Enseñará a sus hijos a respetar y ver a las mujeres como iguales, y no les dirá que ellas son inferiores o que deben cumplir determinado papel en la sociedad. Esta mujer del futuro podrá hacer lo que le guste, lo que le permita su físico y sus habilidades, sin presiones, sin miedo, sin prejuicios, no lo que los hombres le digan: si quiere ser taxista, albañil, mecánica, operadora de maquinaria industrial, capitana de un barco, lo será, porque la respetarán y se reconocerán sus conocimientos y valor, y no sólo sus atributos físicos. No habrá un trabajo determinado para ella. Esa mujer podrá protestar cuando lo considere necesario, exigirá, gritará, sin que nadie diga que lo hace porque hay hombres que la manipulan o la mandan, como si no tuviera criterio propio. Y nadie le dirá feminazi para desvirtuar su legítima ira.

Entonces, sólo entonces, esa mujer tendrá motivos para celebrar el Día de la Mujer.