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Casi un millón de muertes por exposición al plomo

 Casi un millón de muertes por exposición al plomo

Según la Organización Mundial de la Salud casi la mitad de los dos millones de vidas perdidas por exposición a sustancias químicas registradas en 2019 fueron consecuencia de la exposición al plomo y las enfermedades cardiovasculares que ocasiona.

La organización precisa que el plomo, que no tiene ninguna función biológica en el organismo, se acumula en él y afecta a prácticamente todos sus sistemas. Los estudios realizados hasta la fecha no han podido encontrar niveles de exposición sin efectos nocivos para los niños o los adultos. Aunque todos los grupos de edad pueden sufrir los efectos nocivos crónicos del plomo para la salud, los más afectados son los niños pequeños, porque su sistema nervioso en desarrollo es más vulnerable, incluso a niveles de exposición que no causan síntomas y signos manifiestos. La exposición en la primera infancia puede provocar una reducción de la capacidad cognitiva, dislexia, déficit de atención y conductas antisociales. Además, puede ocasionar hipertensión, insuficiencia renal y toxicidad en el sistema inmunitario y los órganos reproductores.

La absorción de grandes cantidades de plomo puede causar coma, convulsiones e incluso la muerte. Los niños que sobreviven a una intoxicación grave por este metal pueden sufrir daños neurológicos permanentes, como sordera y discapacidad intelectual.

Según los cálculos del Instituto de Sanimetría y Evaluación Sanitaria, los efectos a largo plazo de la exposición al plomo han provocado en todo el mundo 900 000 defunciones y la pérdida de 21,7 millones de años de vida a causa de discapacidades y la muerte (años de vida ajustados en función de la discapacidad), en su mayor parte en países de ingresos medianos y bajos. Además, este Instituto estimó que, en 2019, la exposición al plomo ocasionó el 62,5% de la carga mundial de déficit del desarrollo cognitivo sin otra causa evidente (como la hereditaria), el 8,2% de la carga mundial de cardiopatía hipertensiva, el 7,2% de la carga mundial de cardiopatía isquémica y el 5,65% de la carga mundial de accidentes cerebrovasculares.

El saturnismo o intoxicación por plomo es producto de la exposición excesiva del ser humano a este metal, que puede producirse al inhalar humos y partículas que lo contienen (por ejemplo, procedentes de la fundición) o al ingerir polvo (por ejemplo, virutas de pintura con plomo), agua (canalizada a través de tuberías de plomo) o alimentos (almacenados en recipientes revestidos o soldados con plomo) contaminados. Esta exposición puede durar un tiempo breve (intoxicación aguda) o prolongado (intoxicación crónica). Hasta la fecha, no se ha demostrado que haya un nivel concreto de exposición al plomo que no sea perjudicial.